Sardinas picantes en escabeche

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Aunque en realidad el proceso de escabechado es otro, he decidido llamarlas así por la similitud en el resultado final con las escabechadas.
Tenía mi hermana unas sardinas congeladas (aun seguimos de okupas) y se me ocurrió dejarlas hechas así ya que no sabíamos cuando las íbamos a comer y con este proceso duran varios días en la nevera, aunque he de deciros que creo que duraron unas dos horas (hasta que se enfriaron).
INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS
12 Sardinas frescas medianas
1/2 Vaso de vinagre
4 Dientes de ajo
1 Cucharilla de pimentón (dulce o picante a tu elección)
2 Cayenas
Harina
Aceite de oliva virgen extra OLIVALIA
ELABORACIÓN
Primero hay que limpiar bien las sardinas, lo más cómodo es que se lo digas a tu pescater@, pero si te va manejar los pescados (a mi me chifla desde que mi madre me ponía en el fregadero de casa a limpiar todo el pescado que compraba), tienes que quitar la cabeza y las tripas, pasarlas bien por agua y frotándolas de la cola hacia la cabeza quitarles la mayoría de las escamas que puedas para que queden suaves al tacto y sobre todo al paladar.
Una vez que las tengas limpias, las secas bien con un papel absorbente de cocina y las reservas en un plato.
Pones en una sartén un buen chorro de aceite de oliva extra arbequina OLIVALIA y mientras se calienta, pasas las sardinas por harina, quitando el exceso dándoles unas palmaditas por cada lado hasta que quede la justa para que no espese mucho la salsa luego.
Cuando tengáis el aceite a la temperatura adecuada, freís las sardinas, no mucho tiempo porque se os pasarán y la carne quedará muy seca. Una vez fritas a vuestro gusto, las reserváis en el recipiente donde las vayáis a dejar marinando con la salsa que haremos a continuación.
Una vez sacadas las sardinas de la sartén y en ese mismo aceite no muy caliente (si está muy caliente se os quemará el ajo y no hay nada peor que el sabor de ajo quemado) añadís los cuatro dientes de ajo cortados a láminas y las dos cayenas hasta que empiecen a dorarse los ajos. Una vez que las láminas de ajo cojan un color beige o marrón clarito, añadís el medio vaso de vinagre.
Ojo con acercar la cara a la sartén en este momento porque el vinagre suelta un vapor muy fuerte y no os va a gustar.
Cuando lo hayáis tenido un minuto en el fuego y el vinagre empiece a perder la fuerza, añadís la cucharadita de pimentón (dulce o picante) y lo removéis durante dos minutos.
Ya podéis añadir este brebaje por encima de las sardinas fritas.
Dejadlas reposar hasta que estén a temperatura ambiente o incluso frías estarán buenísimas.
Espero que os gusten y las hagáis estos días.
Esta misma receta la he hecho con boquerones e incluso con chicharro (al horno con esta salsa después de asado) y están exquisitas.

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